En cada ritmo afrodisíaco y melodía sinfonica, tu nombre resuena,
En cada resoplar del viento terco y hostil, tus cabellos vuelan,
En cada destello de la luna soñadora, tu imagen resplandece,
En cada maretazo, tu imponencia sobresale,
En cada descenso estrellado, tu pasión vivencial ruge,
En cada tierna sonrisa aniñada, tu dulzura resplandece,
En cada cántico primaveral de los ruiseñores, tu ternura afluye,
En cada lágrima amarga, tu presencia regocija,
En cada esperanza, tu corazón sonríe, explota en pasión grandilocuente.